TIEMPO
DE REFLEXIÓN
“Respondiendo
Pedro y los apóstoles, dijeron: Es necesario obedecer a Dios antes que a los
hombres.” Hechos
5. 29
Es
cierto que la Biblia nos enseña, en Romanos capítulo 13, a respetar a las
autoridades, a someternos a ellas, pero ¿qué sucede si estas nos llevan a
desobedecer un principio de Dios?
Es en este punto donde nuestros principios no son negociables y no se deben adaptar al mundo actual, por esto la Palabra es clara en advertirnos que si queremos conocer la voluntad de Dios, buena, agradable y perfecta, no debemos pensar, ni vivir como vive todo el mundo, al contrario, pensar y ser como dice la escritura.
Es una realidad que actualmente se ve la moral y los valores cristianos como anticuados, además están cambiando leyes para adaptarse a las exigencias de grupos minoritarios, que quieren no solo que aceptemos su forma de vida sino que el resto del mundo practique sus nuevas costumbres que destruyen la familia.
Dios, por tanto, está llamando hombres y mujeres como Daniel, quien no se avergonzó de su fe y aun siendo expuesto a la muerte, debido a las leyes dictadas por el rey que en ese tiempo exigía se le adorara como dios.
Es en este punto donde nuestros principios no son negociables y no se deben adaptar al mundo actual, por esto la Palabra es clara en advertirnos que si queremos conocer la voluntad de Dios, buena, agradable y perfecta, no debemos pensar, ni vivir como vive todo el mundo, al contrario, pensar y ser como dice la escritura.
Es una realidad que actualmente se ve la moral y los valores cristianos como anticuados, además están cambiando leyes para adaptarse a las exigencias de grupos minoritarios, que quieren no solo que aceptemos su forma de vida sino que el resto del mundo practique sus nuevas costumbres que destruyen la familia.
Dios, por tanto, está llamando hombres y mujeres como Daniel, quien no se avergonzó de su fe y aun siendo expuesto a la muerte, debido a las leyes dictadas por el rey que en ese tiempo exigía se le adorara como dios.
Daniel
prefirió ser llevado al foso de los leones, pero allí Dios lo protegió, mostró
su poder y su gloria por medio de la vida de un hombre que hacía lo que tenía
que hacer: “se arrodillaba tres veces al día, y oraba y daba gracias delante de
su Dios” (Daniel 6), a pesar que en ese momento era prohibido. La pregunta que
nos deberíamos hacer es ¿Estamos dispuestos a obedecer a Dios antes que a los
hombres?
Dios
les bendiga abundantemente.
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