UN MOMENTO CON DIOS
La misericordia. Nuestra
manera de ver a otros
Luego añadió: «Ahora vayan y aprendan el significado de la siguiente Escritura: “Quiero que tengan compasión, no que ofrezcan sacrificios”. Pues no he venido a llamar a los que se creen justos, sino a los que saben que son pecadores». (Mateo 9. 13)
Jesús, en Mateo 9. 13, nos
confronta con una verdad profunda: "Vayan y aprendan lo que significa:
‘Misericordia quiero, y no sacrificio’". Con estas palabras, revela el
corazón de Dios, mostrando que la verdadera fe no se basa en rituales vacíos,
sino en un amor compasivo hacia los demás.
La misericordia no es un acto
ocasional, sino una actitud que transforma nuestra forma de ver y tratar a las
personas. En un mundo donde el juicio y la indiferencia son comunes, este
llamado nos recuerda que la esencia del Evangelio es la gracia y el amor
incondicional. La misericordia nos desafía a ver más allá de las fallas ajenas,
a extender el perdón incluso cuando nos cuesta, y a reflejar la bondad divina
en nuestra vida cotidiana.
Jesús pronuncia estas palabras
cuando los fariseos critican su interacción con pecadores. Él no vino a
condenar, sino a sanar corazones y traer reconciliación. La verdadera adoración
a Dios se expresa cuando mostramos gracia, cuando elegimos comprender en lugar
de juzgar, cuando ayudamos sin esperar nada a cambio.
Hoy, podemos preguntarnos:
¿Estamos viviendo la misericordia que Jesús nos enseñó? ¿O nos hemos aferrado
más a reglas y críticas que a la gracia que transforma vidas? Dios nos invita a
amar con generosidad, a extender la mano al necesitado, a practicar el perdón
con sinceridad.
Que este versículo nos impulse
a examinar nuestro corazón y a reflejar el amor de Cristo en nuestras acciones.
La misericordia no solo es un mandato, sino el camino a una relación genuina
con Dios y con los demás.
Dios les bendiga
abundantemente.
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