“Pero
lejos esté de mí el gloriarme sino en la cruz de nuestro Señor Jesucristo, por
medio de quien el mundo me ha sido crucificado a mí y yo al mundo”Gálatas 6.14
El
cuerpo de Cristo, la Iglesia, funciona sólo cuando los miembros trabajan juntos
por el bienestar común. Cuando se hace lo mejor, se siente satisfecho de los
resultados y no necesita compararse con otros.
“No
os engañéis; Dios no puede ser burlado, pues todo lo que el hombre siembre, eso
también segará, porque el que siembra para su carne, de la carne segará
corrupción; pero el que siembra para el Espíritu, del Espíritu segará vida eterna.
No nos cansemos, pues, de hacer bien, porque a su tiempo segaremos, si no
desmayamos.”Gálatas 6. 7 – 9
Cristo
murió para libertarnos del pecado y de una lista interminable de leyes y
regulaciones. Cristo vino para liberarnos, no para hacer lo que queramos, lo
que nos llevaría nuevamente a la esclavitud de nuestros deseos egoístas.