TIEMPO
DE REFLEXIÓN
“Como el ciervo brama por las corrientes de las aguas, así clama por ti, oh Dios, el alma mía. Mi alma tiene sed de Dios, del Dios vivo. ¿Cuándo vendré y me presentaré delante de Dios?” Salmo 42. 1 – 2.
Cuando
el ciervo jadeante, que suele aplacar su sed en los remansos y en los
riachuelos, no encuentra dónde saciarla, emite bramidos sonoros que resuenan en
el bosque como clamores desesperados. No sabemos si lo hace sólo para expresar
su angustia, o si lo hace para comunicarse con otros animales de su misma
especie que podrían venir en su ayuda para guiarlo a donde ellos han abrevado
su sed.
De
manera semejante, y con similar ansiedad, clama el alma del salmista, por DIOS.
¿Por
qué ha escogido el salmista al ciervo como figura para expresar sus
sentimientos?
El
ciervo es conocido por cuatro características. El ciervo es un enemigo acérrimo
de las serpientes y está en guerra constante con ellas. Cuando es perseguido
por los cazadores sube a lo más alto de las montañas lo más rápido posible.
Finalmente,
cuando está cansado de su combate con las serpientes, o de su huida a las
montañas, o de ayudarse unos a otros, los ciervos se refrescan bebiendo grandes
cantidades de agua.
Esta
imagen, el salmista la compara con aquel que busca a DIOS.
“Mi
alma tiene sed de Dios, del Dios vivo. ¿Cuándo vendré y me presentaré delante
de Dios?”
Con
esta declaración osada, el salmista reconoce cuál es la necesidad más profunda
del ser humano que ha sido creado por DIOS para amarlo. Para el que ha saboreado
la intimidad con DIOS, todo otro bien del que pueda gozar es insípido y vano.
Gozar
de la comunión con un Dios que no está muerto como los ídolos inertes, sino que
está más vivo que un ser humano, pues es la fuente de la vida; porque responde
a nuestros anhelos y peticiones, es la mayor dicha que se puede experimentar en
la tierra.
¿Y
por qué toma la sed como imagen de sus ansias? Porque no hay sensación de
carencia más fuerte y dolorosa que la sed, mucho peor que el hambre. Por eso
los salmos la utilizan con frecuencia para expresar el ansia que el hombre
tiene de DIOS.
Jesús
provee la respuesta a esa ansia en términos inequívocos: “Si alguno tiene
sed, venga a mí y beba. El que cree en mí, como dice la Escritura, de su
interior correrán ríos de agua viva.” (Juan 7.37, 38).
Dejar
de tener sed es morir espiritualmente, no debemos permitir que nada disminuya
el profundo deseo por las cosas de DIOS. Hay que cuidarse de las ansiedades de
este mundo, de las aspiraciones por las cosas terrenales, y de los placeres que
reprimen el hambre y la sed de DIOS, y el deseo de buscar Su rostro en oración.
Debemos
orar para fortalecer nuestro anhelo por la presencia de DIOS, para que sea
mayor el amor por la plena manifestación del Espíritu Santo. Para que se
profundice la pasión por la plenitud del Reino y la justicia de Cristo, hasta
el punto que se clame día y noche con una sed genuina y profunda.
¿Cuándo
vendré y me presentaré delante de DIOS? expresa el deseo de estar en la
presencia de DIOS. Y decir como David en el salmo 27: “Una cosa he
demandado a Jehová, ésta buscaré: Que esté yo en la casa de Jehová todos los
días de mi vida, para contemplar la hermosura de Jehová, y para inquirir en su
templo.” (v. 4).
Dios les bendiga abundantemente.
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