UN MOMENTO CON DIOS
La soberanía de Dios
“Cuando veo tus cielos, obra de tus dedos, La luna y las estrellas que tú formaste, Digo: ¿Qué es el hombre, para que tengas de él memoria, Y el hijo del hombre, ¿para que lo visites?” (Salmos 8. 3 - 4)
Una pregunta muy común cuando
se habla de Dios es: ¿Por qué Dios permite esto o aquello? Ejemplos como las
guerras, el hambre, las enfermedades, los secuestros o asaltos, los asesinatos
y violaciones, en general, toda la lista de las maldades que hacemos como
hombres, entran en esa pregunta. ¿Por qué Dios lo permite? Esa pregunta habla
mucho de dónde está posicionado nuestro corazón y nuestra manera de entender la
vida.
Cuando uno quiere acomodar a Dios
a su entendimiento, uno se siente con el derecho y la autoridad para cuestionar
y reclamar sus obras. Por otro lado, cuando uno acepta a Cristo y busca vivir
conforme a su voluntad, las palabras de David en este salmo son sumamente
poderosas, edificantes y transformadoras. Nos abren los ojos y renuevan el
entendimiento. ¿Quién soy yo para cuestionar a Jehová? ¿Quién soy yo para que
en mí pienses? ¿Quién soy yo para que me tomes en cuenta? ¡Nadie! No soy nadie.
No he hecho nada para merecer el perdón que Dios me ha otorgado. Tampoco
merezco el amor que derrama sobre mí. Por lo tanto, la interrogante no es el por
qué Dios permite esto o aquello sino quién somos nosotros para cuestionarlo.
Dios creó con sus dedos los
cielos. Ni siquiera la mano entera necesita para crear lo que nosotros jamás
podríamos crear. Nuestra carne nos lleva a ser egocéntricos mientras que el
Espíritu nos dirige a la humildad, el servicio y la obediencia a Dios. Hay
gente que necesita “tocar fondo” para darse cuenta que no merece nada y sin
embargo Dios sigue ahí con los brazos extendidos.
No seamos necios y soberbios.
No esperemos a que nuestra vida se desmorone para entender que el egocentrismo
no lleva a nada bueno mientras que una vida Cristo céntrica produce bendición.
Respondiendo la pregunta
inicial, no es Dios quien permite todas esas maldades sino el hombre que está
alejado de Él.
Buscar a Dios de corazón y
servirle todos los días, abrirá el camino para que nuestra respuesta sea
positiva.
Dios les bendiga
abundantemente.
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