UN MOMENTO CON DIOS
Volver al buen camino
“Por tanto, nosotros también, teniendo en derredor nuestro tan grande nube de testigos, despojémonos de todo peso y del pecado que nos asedia, y corramos con paciencia la carrera que tenemos por delante, puestos los ojos en Jesús, el autor y consumador de la fe, el cual por el gozo puesto delante de él sufrió la cruz, menospreciando el oprobio, y se sentó a la diestra del trono de Dios. Considerad a aquel que sufrió tal contradicción de pecadores contra sí mismo, para que vuestro ánimo no se canse hasta desmayar,” (Hebreos 12. 1 – 3)
Tristemente, muchas personas
andan a la deriva sin hacer uso del maravilloso plan de DIOS para ellas.
Nuestro Creador da a cada
persona los dones, las capacidades y las circunstancias necesarias para vivir
conforme a Su propósito:
“os haga aptos en toda obra buena
para que hagáis su voluntad, haciendo él en vosotros lo que es agradable
delante de él por Jesucristo; al cual sea la gloria por los siglos de los
siglos. Amén.” (Hebreos
13. 21).
Pero muchas tratan de
encontrar satisfacción en los placeres de la vida, sin entender que la
verdadera satisfacción se encuentra en lo que Dios tiene para ellas.
Lamentablemente, muchas
personas que han sido salvas caminan con el Señor durante un tiempo, pero
después se apartan.
Esto puede suceder por muchas
razones. Algunas se acobardan y pierden el deseo de perseverar en las
circunstancias difíciles. Para otras, las ideas y las metas mundanas llegan a
distraer su atención. O tal vez son influenciadas por ciertas personas que
hacen que pierdan de vista el objetivo.
Los deportes, los pasatiempos
o simplemente el ajetreo de la vida pueden también envolver a un creyente y
hacer que su corazón se aparte de Cristo.
No importa cuál sea la causa,
toda vida separada de la Única Ancla Verdadera, el Señor Jesús, está en
peligro.
Dios ofrece a los creyentes
una vida abundante en ÉL. Pero la Biblia enseña que los cristianos no pueden
prosperar si están viviendo al margen de la Palabra de Dios, de Sus santos
preceptos y de una estrecha relación con ÉL.
¿Sentimos que estamos andando
con Jesús o las preocupaciones de la vida nos tienen enredados?
Oremos pidiendo sabiduría y digámosle
al Señor que deseamos renunciar a todo lo que nos aparte de ÉL. Comprometámonos
a orar, a leer la Biblia y a obedecer.
Dios les bendiga
abundantemente.
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