UN MOMENTO CON DIOS
La fuente de nuestra identidad
“Pero ustedes son una familia escogida, un sacerdocio al servicio del rey, una nación santa, un pueblo adquirido por Dios. Y esto es así para que anuncien las obras maravillosas de Dios, el cual los llamó a salir de la oscuridad para entrar en su luz maravillosa. Ustedes antes ni siquiera eran pueblo, pero ahora son pueblo de Dios; antes Dios no les tenía compasión, pero ahora les tiene compasión”. (1 Pedro 2. 9, 10)
¿Qué tan a menudo nos
evaluamos según nuestros sentimientos en vez de lo que Dios dice? El problema
es que nuestros sentimientos cambian constantemente.
Tal vez hoy sea uno de esos
días, el automóvil no arrancó, el jefe nos ha estado presionando, el pago de la
hipoteca está pendiente y el dinero escasea. Recordemos que satanás hará todo
lo posible para desviar nuestra atención del Señor. Cuando dirigimos nuestro
enfoque hacia las circunstancias en vez de hacerlo hacia Dios, podemos no
darnos cuenta de lo que Él nos está diciendo.
Echemos un vistazo a lo que la
Biblia dice acerca del creyente. El pasaje de hoy nos llama “linaje escogido,
real sacerdocio, [y]... pueblo adquirido por Dios”. Y nuestro propósito es
“[anunciar] las virtudes de Aquel que [nos] llamó de las tinieblas a su luz admirable”.
¡Qué alentador es saber que
hemos sido llamados a la luz admirable de Dios! No obstante, sin la ayuda de
Dios no podemos escapar de la oscuridad de nuestros problemas. Cuando las
circunstancias nos parezcan insoportables, recordemos que “[hemos] sido
[comprados] por precio” (1 Corintios 6. 20) Despertemos cada mañana sabiendo
que somos valiosos para nuestro Padre celestial. Confiemos en Su Palabra, no en
nuestros sentimientos. Y permitamos que el Espíritu Santo cambie la percepción
que tenemos de nosotros mismos.
El Dios de toda la creación
dice que somos escogidos, preciosos y llamados a vivir en la maravillosa luz de
Cristo.
Dios les bendiga
abundantemente.
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