martes, 26 de noviembre de 2024

Un momento... La comunión con Dios

 



UN MOMENTO CON DIOS

La comunión con Dios

 

“Pero todo esto, que antes valía mucho para mí, ahora, a causa de Cristo, lo tengo por algo sin valor. Aún más, a nada le concedo valor si lo comparo con el bien supremo de conocer a Cristo Jesús, mi Señor.

Por causa de Cristo lo he perdido todo, y todo lo considero basura a cambio de ganarlo a él y encontrarme unido a él; no con una justicia propia, adquirida por medio de la ley, sino con la justicia que se adquiere por la fe en Cristo, la que da Dios con base en la fe. Lo que quiero es conocer a Cristo, sentir en mí el poder de su resurrección y la solidaridad en sus sufrimientos; haciéndome semejante a él en su muerte”.  (Filipenses 3. 7 – 10)

 

Dios nos creó para relacionarnos con Él. El tipo de comunión que Adán y Eva disfrutaban con el Señor también era para nosotros. Pero cuando el pecado entró en el mundo, todo cambió. La relación de Dios con la humanidad se dañó.

Pero, como sabemos, ese no es el final de la historia. Cristo vino a morir en nuestro lugar, trayendo el perdón por nuestros pecados y restaurando nuestra relación con el Padre celestial. Somos adoptados en su familia y pertenecemos a Él para siempre. Él nos ha provisto todo lo que necesitamos para estar a su lado.

Entonces, ¿qué sucede si los nuevos creyentes no maduran? Algunos se alejarán de su celo inicial por el Señor. Quizás otros intenten enfocarse en Dios, pero los asuntos terrenales los distraerán. Con el tiempo, algunos cristianos se conformarán con lo cómodo y familiar, y se perderán de la profunda satisfacción que Dios quería darles. En cambio, quienes siguen a Cristo de todo corazón tendrán una relación cada vez más profunda con Él.

Relacionarse con Dios hizo que el alma del rey David estuviera “satisfecha como de un suculento banquete” (Salmo 63. 5). Pablo consideraba sus logros como nada en comparación con “el incomparable valor de conocer a Cristo Jesús” (Filipenses 3. 8). Acerquémonos a Dios y experimentemos las bendiciones de conocerlo.

Encontramos gozo y satisfacción en la presencia del Señor.

Dios les bendiga abundantemente.

 


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