UN MOMENTO CON DIOS
Plan perfecto
“Pero tú me sacaste del vientre materno; me hiciste reposar confiado en el regazo de mi madre. Fui puesto a tu cuidado desde antes de nacer; desde el vientre de mi madre mi DIOS eres tú. No te alejes de mí, porque la angustia está cerca y no hay nadie que me ayude.” (Salmo 22. 9 – 11)
Es muy cierto que muchas de
las pruebas que nos han tocado atravesar son profundamente dolorosas y
desagradables desde los puntos de vista físico y espiritual. Así como el oro y
la plata necesitan ser fundidos a grandes temperaturas para eliminar las
escorias e impurezas, nosotros somos sometidos a la prueba para capacitarnos y
reforzar nuestra fe. La disciplina siempre es dura para quien la recibe, pero
al final resulta de bendición porque su objetivo es fortalecer nuestra obediencia.
Es muy posible que hoy estemos
pasando por una de esas fuertes tribulaciones que han desgastado nuestro cuerpo
y nuestra alma. La buena noticia es que Dios sabe hasta donde podemos aguantar
y cuál es el mejor momento para suspender la prueba. ÉL cuidará de nuestra vida
porque la aprecia; ÉL nos la dio para que la disfrutemos en compañía de Él.
Una de las cosas más
reconfortantes en los momentos de angustia es también reconocer que Dios
siempre ha estado a nuestro lado en el pasado, especialmente en los momentos
más difíciles. Saber que Dios nunca nos ha abandonado y que su brazo poderoso
siempre estuvo defendiendo nuestros intereses y nuestra vida, es algo que nos
llena de valor y paciencia para poder soportar la prueba hasta que logremos
salir de ella con la ayuda de Dios. Son muchas las ocasiones en las cuales Dios
nos ha librado de tantos pesares, de la muerte o de graves accidentes. Muchas
de ellas nunca las conoceremos hasta ese glorioso momento en que nos veamos
cara a cara con Dios y Él nos revele como Su providencia perfecta nos sacó del
peligro.
Así como nos ayudó en el
pasado, nos ayudará ahora y nos ayudará siempre. Todo forma parte de un plan
perfecto que Él ha diseñado exclusivamente para cada uno de nosotros por lo que
podemos descansar en Él. Todo está bajo Su control. Busquémoslo y no nos apartemos
del camino que Él nos ha trazado. Este es el secreto de la felicidad, andar
todos los días de la mano de Dios.
Dios les bendiga abundantemente.
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