UN MOMENTO CON DIOS
Esperanza para todos
“Porque un niño nos ha nacido, hijo nos ha sido dado, y el principado sobre su hombro. Se llamará su nombre «Admirable consejero», «DIOS fuerte», «Padre eterno», «Príncipe de paz».” (Isaías 9.6)
Las promesas de Dios son
inquebrantables. Dios no es hombre para que se arrepienta, por eso no
miente ni cambia de parecer. Hasta ahora Él nos ha ayudado, ¿por qué,
pues, pensar que ÉL nos va a abandonar? La duda es algo natural para el
ser humano.
Como seres racionales, sólo
aceptamos aquello que pueda ser percibido por medio de los sentidos. Algunas
otras cosas que no podemos percibir directamente las deducimos mediante el uso
de la lógica y la razón. Pero para todos es muy difícil discernir las cosas que
no se pueden ver y aquí es donde la fe juega un papel fundamental.
Pablo, el autor de la carta a
los Hebreos nos dijo que la fe es la garantía de lo que se espera y la certeza
de lo que no se ve. Con la fe puesta en Dios sabemos que ÉL nos concederá
todo aquello que Él nos ha prometido.
Ahora bien, debemos recordar
que existe un plan que ha de llevarse a cabo llueva, truene o relampaguee. Ese
plan de Dios es perfecto y contiene algunos pasos que nos corresponde a
nosotros ejecutar. Es posible que algunas de las tareas que debamos realizar no
nos parezcan agradables ni conducentes al logro de las promesas de Dios, pero
podemos tener la seguridad de que todo lo que nos ocurra y nos toque hacer es
lo que más nos conviene.
¿Necesitamos
dirección? El Señor Jesús es Consejero admirable. Dejemos que Su mano
nos guíe para que nuestro pie no tropiece y podamos vivir seguro y confiado.
¿Estamos desanimados y cansados? Jesucristo
es Dios fuerte y nos ayudará puesto que Él nos ha prometido: “Cuando cruces las
aguas, yo estaré contigo; cuando cruces los ríos, no te cubrirán sus aguas;
cuando camines por el fuego, no te quemarás ni te abrasarán las
llamas.” (Isaías 43. 2)
¿Piensas que ya nadie en el
mundo te ama? El Señor Jesucristo es Padre Eterno y Su amor y compasión
no tienen comparación ni fin.
¿Estamos abrumados por las preocupaciones
y la inseguridad? Jesús es Príncipe de paz y sólo en ÉL podremos encontrar
calma y descanso para nuestro atribulado corazón.
Descansemos, pues, en las
promesas de Dios y dejemos que Él se encargue de nuestro bienestar mientras
nosotros nos encargamos de obedecer sus instrucciones.
Si Dios dice que Él nos
cuidará, nos sostendrá y nos librará, podemos tener la seguridad de que así
será. Él lo ha demostrado desde que estábamos en el vientre de nuestra
madre.
Descansemos en Dios pues para
Él no hay nada imposible.
Dios les bendiga
abundantemente.
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