UN MOMENTO CON DIOS
Hay esperanza con Dios
“Hazme saber, Jehová, mi fin, Y cuanto sea la medida de mis días; Sepa yo cuán frágil soy…Ciertamente como una sombra es el hombre; Ciertamente en vano se afana; Amontona riquezas, y no sabe quién las recogerá. Y ahora, Señor, ¿qué esperaré? Mi esperanza está en ti”. (Salmos 39. 4, 6 – 7)
La sabiduría de este Salmo,
revela una verdad insondable de la naturaleza humana, y esta es, esa sensación
de brevedad y fragilidad de la propia vida, que muy probablemente explique el
anhelo de trascendencia y la búsqueda de sentido que llenan el corazón humano.
Por otro lado, esta necesidad, se encuentra con la barrera de La agitación
febril que impone la dinámica de la vida en los grandes centros urbanos
probando que, aun existiendo el deseo de trascendencia, la búsqueda errada de
ella, por los caminos incorrectos, puede llevarnos a la sensación de un vacío
en el alma.
La ostentación, el consumismo,
el culto a los bienes materiales, a la fama o el éxito, que hoy existe, así
como el mal trato del hombre hacia la creación de Dios al no cuidar de la
naturaleza, o el egoísmo reinante en líderes mundiales. que buscan su propio
beneficio antes que el beneficio de toda la comunidad, dibujan un contexto de
desesperanza y desolación.
¿Hay alguna esperanza para
este escenario de deterioro de la calidad de vida? Después de considerar las
circunstancias en las que se desenvuelve la existencia humana desenfocada,
¿existe la posibilidad de volverse al Señor y esperar que Dios proporcione la
dirección que dé sentido y significado a la vida?
Sí, ¡hay esperanza! Es posible
observar lo que sucede y aprender a orar como Moisés: “Enséñanos de tal modo a
contar nuestros días, Que traigamos al corazón sabiduría”. (Sal 90, 12)
La sabiduría bíblica es
práctica. Sabiduría es ver la vida (la existencia en todos sus aspectos) desde
el punto de vista de Dios, con los ojos de Dios. La sabiduría responde a la
pregunta sobre el objetivo del Señor para todas las dimensiones de la
existencia humana. Más que las respuestas correctas en la mente, ¡cultivar los
valores correctos en el alma!
Dios les bendiga
abundantemente.
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