UN MOMENTO CON DIOS
Dios nuestra esperanza
“Ciertamente con tus ojos mirarás Y verás la recompensa de los impíos. Porque has puesto a Jehová, que es mi esperanza, Al Altísimo por tu habitación” (Salmos 91. 8 - 9)
La metáfora de este versículo
es similar a aquel dicho popular, lo que siembras cosechas. Aquellos que se
apartan de los caminos de Dios tendrán finalmente recompensa conforme las
acciones de perjuicio que hayan realizado.
Aquel que se aleja de la guía
del Señor, pero que provisionalmente puede experimentar un bienestar en muchos
ámbitos de su vida, no tendrá la garantía de salvación, debido a que la justica
de Dios es sabía y justa, valga la redundancia, para definir el destino de cada
uno.
Jesús responde al tema central
del versículo 9 en Lucas 4. 27. Y muchos leprosos había en Israel en tiempo del
profeta Eliseo; pero ninguno de ellos fue limpiado, sino Naamán el sirio. Sólo
Naamán, el sirio, obtuvo sanación porque siguió el camino de la obediencia y la
sólida confianza en el poder de Dios.
De allí que de manera
intrínseca este versículo del salmo 91, imponga una afirmación seguida de una
condición: No todos recibirán los beneficios de las maravillosas promesas en él
contenido, sino aquellos que creen en Dios de corazón y se aferran a lo
infalible de sus palabras. Sin embargo, algo es constante, que esas promesas se
mantienen y estarán disponibles para aquellos que quieran volverse al Señor,
luego de haber apartado su camino. Como Padre misericordioso y bondadoso las
promesas del Señor estarán disponibles para todo aquel que quiera volverse a Él
y decidan plenamente confiar en ÉL y en Su palabra.
Dios les bendiga
abundantemente.
No hay comentarios:
Publicar un comentario