UN MOMENTO CON DIOS
Vivir en excelencia
“Por tanto, nosotros todos, mirando a cara descubierta como en un espejo la gloria del Señor, somos transformados de gloria en gloria en la misma imagen, como por el Espíritu del Señor”. (2 Corintios 3. 18)
Las cosas en la vida no sólo se pueden hacer bien o mal, sino también con
mediocridad o con excelencia. Muchos saben diferenciar lo bueno de lo malo,
pero no perciben la diferencia entre lo mediocre y lo excelente, entre lo bueno
y lo mejor.
No sólo se necesitan medios económicos para hacer las cosas bien, sino que es
necesario, principalmente, tener gracia para hacer las cosas mejor. Aún en los
círculos cristianos vemos una y otra vez la diferencia entre lo mediocre y lo
excelente.
Cuando miramos en la Biblia siempre Dios apunta a la excelencia. Pareciera que
nosotros no hemos aprendido eso de nuestro Dios, pues muchas veces nuestras
vidas y lo que hacemos están llenos de mediocridad. Muchas veces decimos con
resignación, cuando hacemos cosas mediocres, “Dios ve la intención”, pero esa
frase por cierto sólo disfraza nuestra incapacidad y falta de gracia para ser
personas de excelencia.
En la vida cristiana la excelencia viene cuando tomamos contacto con Aquél que
es excelente. Es por eso que podemos alcanzar plenitud y ser transformados, de
gloria en gloria, por el Espíritu Santo de Dios. La mediocridad no es la norma
de Dios. Para ponernos a Su altura, debemos nosotros transitar en el camino de
la excelencia para avanzar de gloria en gloria.
No seamos cristianos mediocres, cuando hemos sido diseñados por Dios para
alcanzar la excelencia y avanzar de gloria en gloria.
Dios les bendiga abundantemente.
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