UN MOMENTO CON DIOS
Un buen dador
“Hay quienes reparten, y les es añadido más; y hay quienes retienen más de lo
que es justo, pero vienen a pobreza”. (Proverbios 11. 24)
Cierta vez le hicieron un
reportaje al hombre más rico del mundo y le preguntaron cuánto dinero hacía
falta para ser feliz. El respondió sonriente: - ¡Un poco más! Siempre el ser
humano anhela algo más. Las riquezas y posesiones que tengamos no son sinónimas
de alcanzar la felicidad.
Para el cristiano las riquezas y posesiones que pueda tener no son un fin sino
un medio para glorificar a Dios. El resultado de esa actitud es alcanzar la
verdadera felicidad y realización en la vida.
Este versículo nos enseña que el cristiano que trabaja y prospera debe ser un
dador. Dios nos prospera no sólo para que vivamos bien, sino principalmente
para que invirtamos en su Reino. La iglesia local es el lugar principal donde
debemos honrar a Dios con los diezmos y ofrendas.
La prosperidad de Dios viene sobre el cristiano para que éste ayude a la
iglesia de Cristo a cumplir el propósito de Dios. Los bienes materiales nunca
deben ser un fin en sí mismos sino un medio para glorificar a Dios.
Hay bendición preparada para el cristiano dador.
Dios les bendiga
abundantemente.
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