UN MOMENTO CON DIOS
Dos caras
“Entre tanto, mi pueblo está adherido a la rebelión contra mí; aunque me llaman
el Altísimo, ninguno absolutamente me quiere enaltecer.” (Oseas 11. 7)
En nuestro vocabulario diario y habitual muchas veces mencionamos a Dios,
seamos creyentes o no. Expresiones tales como “¡Dios mío!”; “¡Mi Dios!, “Dios
Altísimo” y otras tantas frases, son repetidas una y otra vez por la gente,
pero sin darle el sentido que ellas se merecen.
Este versículo nos muestra algo similar con la gente de aquella época: Ellos
hablaban y mencionaban a Dios con sus palabras, pero lo rechazaban y
menospreciaban con sus acciones. A esa clase de personas Dios la llamó
rebeldes. Un rebelde puede tener la imagen externa de ser sumiso y obediente,
pero en su corazón aloja algo totalmente diferente. Nos hemos acostumbrado a
decir una cosa y vivir otra, pero en las cosas de Dios esto no puede ser así.
No existe tal cosa como un cristianismo de “dos caras”.
El deleite de Dios es que nosotros lo exaltemos y enaltezcamos dándole honor
con nuestras palabras y también con nuestras acciones. ¿Nuestras acciones son
iguales a nuestras palabras? Hay un dicho que dice: “Tus acciones hablan tan
fuerte que no puedo oír tus palabras”.
Decidamos en este día ser la clase de cristianos que Dios quiere, la clase de
cristianos que son fieles con sus palabras y acciones. ¡Esto es vivir una
verdadera relación con el Señor Todopoderoso!
Dios les bendiga
abundantemente.
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