UN MOMENTO CON DIOS
La fe verdadera
“Dijeron los apóstoles al Señor: Auméntanos la fe. Entonces el Señor dijo: Si tuvierais fe como un grano de mostaza, podríais decir a este sicómoro: Desarráigate, y plántate en el mar; y os obedecería.” (Lucas 17. 5 – 6)
Así como los seres humanos hemos sido creados con los sentidos naturales del
tacto, gusto, olfato, oído, vista; como cristianos hemos sido llamados también
a utilizar nuestros sentidos espirituales tan reales como los naturales. Este “sexto”
sentido es la fe provista por Dios para que podamos creer en El. Sin la fe no
tendríamos la manera de poder acercarnos y conocer al Señor Todopoderoso.
Por cierto, no toda fe conduce al Dios Verdadero. Muchos tienen fe en dioses
paganos, talismanes, el azar o en ellos mismos, pero eso no significa
bíblicamente hablando que sean personas de fe. Todo aquel que diga tener fe y
su fe no esté puesta en el Dios Verdadero, manifestado a través de Jesucristo y
en la Palabra de Dios, no tiene fe verdadera. No sólo es cuestión de tener fe
sino en quién hemos puesto nuestra fe.
El pasaje de hoy nos habla algo mucho más profundo que tener más o menos fe.
Aquí el énfasis está en que "la medida de nuestra fe está en la medida de
cuán grande sea nuestra percepción de quién es Dios". No se puede
desarrollar la fe sin conocer al Dador de la fe.
Toda persona de fe, vive de acuerdo a los parámetros de la Biblia, pues ella
nos revela exactamente quién es nuestro Gran Señor.
Por eso es indispensable leer,
meditar y estudiar la Palabra de Dios todos los días, pues la fe viene por
hacer lo que dice la epístola a los Romanos 10.17 “Así pues, la fe nace al oír
el mensaje, y el mensaje viene de la palabra de Cristo”.
Dios les bendiga
abundantemente.
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