UN MOMENTO CON DIOS
Luz o tiniebla
“Porque en otro tiempo erais tinieblas, mas ahora sois luz en el Señor; andad como hijos de luz” (Efesios 5. 8)
La fuerza de la luz es tan potente que su sola presencia, en un instante,
elimina toda oscuridad y tinieblas. No existe un término medio: hay tinieblas o
hay luz.
En el mundo espiritual sucede lo mismo, no podemos vivir en medias tinieblas y
media luz. Cristo pagó un precio muy alto en la cruz del calvario para que
podamos hoy vivir libres y en el Reino de la luz.
Cuando vivíamos lejos del Señor, vivíamos en las tinieblas practicando las
costumbres de las tinieblas y siguiendo el rumbo destructor de las tinieblas.
Aún a veces, aunque decimos que somos cristianos, participamos directa o
indirectamente en cosas de las tinieblas, empobreciendo nuestra vida espiritual
que debe ser radiante en Dios.
A veces pensamos que algunas cosas son "juegos" y que no tienen
ninguna consecuencia negativa espiritual sobre nuestras vidas, como ser: leer
el horóscopo; consultar a los espiritistas para hablar con un ser querido
fallecido; poner detrás de la puerta alguna herradura o una pata de conejo,
etc.
Si hemos tenido un encuentro con Cristo, es tiempo que abramos nuestros ojos
para renunciar a toda forma de ocultismo diabólico que sólo puede guiarnos a la
destrucción total. Si tenemos a Cristo, nuestro derecho es vivir bien y en
libertad espiritual. ¿Para qué volver al fango del pecado y la maldición cuando
Cristo nos ha puesto en caminos deleitosos?
Todas estas cosas, que parecen
buenas e inofensivas, que supuestamente sirven "para traer suerte",
no son más que cosas maléficas disfrazadas para destruir a la gente y hacerles
entrar por el terrible sendero de la maldición.
Dios les bendiga abundantemente.
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