miércoles, 28 de octubre de 2026

Un momento... Dar de lo que tenemos y no lo que nos sobra

 


UN MOMENTO CON DIOS

Dar lo que tenemos y no lo que nos sobra

Lucas 21. 1 - 4

 Jesús observa a los ricos depositar sus grandes ofrendas en el arca del templo y luego ve a una viuda pobre entregar apenas dos pequeñas monedas de muy poco valor. Su reacción transforma por completo nuestra comprensión de la generosidad: Dios no mide el valor de lo que damos por la cantidad, sino por el sacrificio que representa y la actitud del corazón.

Los ricos aportaban sumas elevadas que llamaban la atención de los presentes. Sin embargo, lo hacían "de lo que les sobraba". Aquellas donaciones, aunque cuantiosas, no alteraban su estilo de vida ni ponían a prueba su seguridad económica.

La viuda, en cambio, dio desde su extrema pobreza. Las dos pequeñas monedas de cobre representaban la fracción más baja de la moneda de la época, pero constituían "todo el sustento que tenía". Mientras los demás dieron un porcentaje de sus excedentes, ella entregó su propia dependencia diaria. Ante los ojos del mundo, su aporte era insignificante; ante los ojos de Jesús, fue la ofrenda más grande de todas.

Este pasaje revela que Jesús evalúa nuestras acciones de una manera opuesta a la lógica humana.

Él ve la motivación profunda. El mundo mide el impacto por las cifras y los resultados visibles. Dios observa el nivel de entrega, la fe y la devoción con la que actuamos.

Confianza absoluta en la provisión divina. Al desprenderse de lo último que le quedaba, la viuda puso su vida entera en las manos de Dios. Su acto no fue solo una entrega económica, sino una declaración de fe en que su sustento no provenía de sus monedas, sino del Señor.

La enseñanza de la viuda pobre nos confronta directamente en el tiempo presente:

Superar la excusa de la escasez: Muchas veces pensamos que solo podremos servir, ayudar o aportar cuando tengamos tiempo, recursos o capacidades de sobra. La viuda demuestra que Dios valora lo poco que entregamos de corazón.

Evaluar dónde está nuestra seguridad: Nos invita a preguntarnos si confiamos más en nuestras posesiones o en la provisión de Dios. Generosidad es aprender a soltar para depender de Él.

El valor del servicio silencioso: Dios ve y honra los esfuerzos discretos y genuinos que nadie más nota.

Hoy, Jesús nos recuerda que una vida entregada con fe sin reservas transforma lo pequeño en algo extraordinario ante su presencia.

Dios les bendiga abundantemente.

 

Si estás alejado o si nunca antes hiciste una oración entregando tu vida a Dios has esta oración:

Señor Jesús, me arrepiento de mis pecados. Perdóname y limpia mi corazón. Te entrego mi vida hoy; te recibo como mi único Salvador y te pido que me guíes y habites en mí por siempre. Amén.

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