viernes, 16 de octubre de 2026

Un momento... El peligro de la codicia

 


UN MOMENTO CON DIOS

El peligro de la codicia

 

El acuerdo de Judas con los principales sacerdotes para entregar a Jesús por dinero (Marcos 14. 10 - 11) constituye uno de los pasajes más aleccionadores del Evangelio, ofreciendo profundas advertencias para la vida moral y espiritual.

Judas caminó con Jesús durante tres años, presenció sus milagros y escuchó sus enseñanzas. Sin embargo, su decisión de traicionarlo sugiere un choque de expectativas: buscaba un Mesías que se ajustara a sus propios planes (quizás políticos, económicos o de poder humano) y no al camino de la cruz. En la actualidad, esto advierte sobre el riesgo de relacionarnos con Dios de manera utilitaria. Cuando la fe no responde a nuestros deseos egoístas, ambiciones o ideas preconcebidas, surge la tentación del resentimiento y el abandono de los principios éticos.

Marcos señala que los jefes religiosos se alegraron y prometieron darle dinero, pactando la entrega. La codicia rara vez destruye una vida de la noche a la mañana; actúa de forma paulatina. Judas permitió que pequeños compromisos morales y el amor al dinero minaran su lealtad de forma casi imperceptible hasta llevarlo a vender a su propio Maestro.

Hoy en día, esta enseñanza es un llamado a la vigilancia sobre las «pequeñas» transacciones morales que realizamos a diario cuando priorizamos el beneficio económico, el estatus o la conveniencia personal por encima de la integridad, la verdad y la lealtad a nuestros valores.

El hecho de que el traidor fuera uno de los doce discípulos íntimos demuestra que la mera cercanía a un entorno religioso o comunitario no asegura una verdadera transformación del corazón. La pertenencia externa a una iglesia, institución o causa noble es inútil si las motivaciones profundas no están alineadas con el amor y el servicio sincero.

La traición de Judas nos invita a un examen de conciencia sobre nuestras motivaciones. Nos desafía a evaluar si seguimos a Cristo, o mantenemos nuestros compromisos morales de forma incondicional, o si estamos dispuestos a «vender» nuestros principios ante la primera oferta tentadora o la primera decepción. La lealtad verdadera exige renunciar a la manipulación egoísta y mantener la fidelidad incluso cuando el camino exige sacrificio.

Dios les bendiga abundantemente.

 

Si estás alejado o si nunca antes hiciste una oración entregando tu vida a Dios has esta oración:

Señor Jesús, me arrepiento de mis pecados. Perdóname y limpia mi corazón. Te entrego mi vida hoy; te recibo como mi único Salvador y te pido que me guíes y habites en mí por siempre. Amén.

 

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