UN MOMENTO CON DIOS
La purificación interior
La expulsión de los vendedores y cambistas del Templo en Marcos 11. 15 - 19 es uno de los actos más drásticos del ministerio de Jesús. Al entrar a Jerusalén, Jesús no solo confronta el comercio dentro del recinto sagrado, sino que realiza un juicio profético contra la perversión del culto.
Para la sociedad y la iglesia
actual, esta acción ofrece valiosas lecciones sobre la integridad, el propósito
de la fe y el peligro del utilitarismo espiritual.
Jesús cita las Escrituras
proclamando: «Mi casa será llamada casa de oración para todas las naciones, más
vosotros la habéis hecho cueva de ladrones». El Atrio de los Gentiles, el único
lugar asignado para que los no judíos pudieran acercarse a Dios, se había
transformado en un ruidoso mercado de compraventa de animales y cambio de
divisas.
Esta enseñanza nos advierte
sobre el riesgo de convertir la fe en un bien de consumo o un medio para el
beneficio personal. Cuando la práctica espiritual se enfoca en lo que se puede
obtener (estatus, prosperidad, comodidad o influencias) en lugar de un
encuentro sincero con Dios, se desvirtúa la esencia del culto y se obstaculiza
el acceso de otros a la fe.
Al abarrotar el atrio exterior
con puestos comerciales, las autoridades religiosas impedían que los
extranjeros y los marginados encontraran un espacio de silencio y oración.
Jesús actúa con celo santo para derribar esas barreras económicas y
estructurales. Hoy, esto interpela a las comunidades de fe a examinar qué
«mesas» o barreras culturales, sociales o egoístas se han levantado y
dificultan que las personas que buscan sinceramente a Dios puedan acercarse sin
trabas ni prejuicios.
La purificación del Templo
está directamente conectada con el episodio de la higuera estéril (Marcos 11. 12
- 14): ambas acciones denuncian una apariencia de religiosidad llena de «hojas»
o rituales, pero desprovista de «fruto» genuino de justicia y amor. Para el
creyente contemporáneo, cuyo cuerpo y comunidad son considerados templo del
Espíritu Santo, este pasaje es una llamada a la autoevaluación constante. Nos
motiva a permitir que Jesús examine y limpie nuestras motivaciones internas,
desechando la hipocresía y priorizando una devoción auténtica.
Jesús no rechazaba el orden
necesario para el culto, sino la corrupción y la falta de reverencia que ponían
los intereses materiales por encima del amor a Dios y al prójimo. La enseñanza
de Marcos 11 nos desafía a mantener la fe limpia de intereses egoístas, donde
la oración, la inclusión y la verdad sean el único centro.
Dios les bendiga
abundantemente.
Si estás alejado
o si nunca antes hiciste una oración entregando tu vida a Dios has esta
oración:
Señor Jesús, me arrepiento de mis pecados. Perdóname y limpia mi
corazón. Te entrego mi vida hoy; te recibo como mi único Salvador y te pido que
me guíes y habites en mí por siempre. Amén.

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