jueves, 15 de octubre de 2026

Un momento... La purificación interior

 


UN MOMENTO CON DIOS

La purificación interior

 

La expulsión de los vendedores y cambistas del Templo en Marcos 11. 15 - 19 es uno de los actos más drásticos del ministerio de Jesús. Al entrar a Jerusalén, Jesús no solo confronta el comercio dentro del recinto sagrado, sino que realiza un juicio profético contra la perversión del culto.

Para la sociedad y la iglesia actual, esta acción ofrece valiosas lecciones sobre la integridad, el propósito de la fe y el peligro del utilitarismo espiritual.

Jesús cita las Escrituras proclamando: «Mi casa será llamada casa de oración para todas las naciones, más vosotros la habéis hecho cueva de ladrones». El Atrio de los Gentiles, el único lugar asignado para que los no judíos pudieran acercarse a Dios, se había transformado en un ruidoso mercado de compraventa de animales y cambio de divisas.

Esta enseñanza nos advierte sobre el riesgo de convertir la fe en un bien de consumo o un medio para el beneficio personal. Cuando la práctica espiritual se enfoca en lo que se puede obtener (estatus, prosperidad, comodidad o influencias) en lugar de un encuentro sincero con Dios, se desvirtúa la esencia del culto y se obstaculiza el acceso de otros a la fe.

Al abarrotar el atrio exterior con puestos comerciales, las autoridades religiosas impedían que los extranjeros y los marginados encontraran un espacio de silencio y oración. Jesús actúa con celo santo para derribar esas barreras económicas y estructurales. Hoy, esto interpela a las comunidades de fe a examinar qué «mesas» o barreras culturales, sociales o egoístas se han levantado y dificultan que las personas que buscan sinceramente a Dios puedan acercarse sin trabas ni prejuicios.

La purificación del Templo está directamente conectada con el episodio de la higuera estéril (Marcos 11. 12 - 14): ambas acciones denuncian una apariencia de religiosidad llena de «hojas» o rituales, pero desprovista de «fruto» genuino de justicia y amor. Para el creyente contemporáneo, cuyo cuerpo y comunidad son considerados templo del Espíritu Santo, este pasaje es una llamada a la autoevaluación constante. Nos motiva a permitir que Jesús examine y limpie nuestras motivaciones internas, desechando la hipocresía y priorizando una devoción auténtica.

Jesús no rechazaba el orden necesario para el culto, sino la corrupción y la falta de reverencia que ponían los intereses materiales por encima del amor a Dios y al prójimo. La enseñanza de Marcos 11 nos desafía a mantener la fe limpia de intereses egoístas, donde la oración, la inclusión y la verdad sean el único centro.

Dios les bendiga abundantemente.

 

Si estás alejado o si nunca antes hiciste una oración entregando tu vida a Dios has esta oración:

Señor Jesús, me arrepiento de mis pecados. Perdóname y limpia mi corazón. Te entrego mi vida hoy; te recibo como mi único Salvador y te pido que me guíes y habites en mí por siempre. Amén.

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