sábado, 17 de octubre de 2026

Un momento... La esperanza frente a lo imposible

 


UN MOMENTO CON DIOS

La esperanza frente a lo imposible

 

La resurrección de Jesús en Marcos 16 constituye el pilar central del mensaje cristiano, no solo marca la victoria definitiva sobre el pecado y la muerte, sino que transforma la desesperanza de sus seguidores en una misión con alcance universal. Para el mundo actual, este relato ofrece lecciones fundamentales sobre la esperanza, la superación de la duda y el propósito de vida.

El capítulo inicia con las mujeres camino al sepulcro de madrugada, preguntándose con preocupación quién les movería la enorme piedra de la entrada. Al llegar, descubren que la piedra ya ha sido removida. Esto enseña que Dios actúa más allá de los límites y los obstáculos que consideramos insuperables. En la actualidad, cuando las personas enfrentan «piedras» emocionales, crisis o situaciones que parecen no tener salida, la resurrección nos recuerda que la última palabra nunca la tienen la muerte ni el fracaso, sino el poder restaurador de Dios.

Marcos destaca de manera honesta que los discípulos, sumidos en el luto y el miedo, se negaban a creer el testimonio de quienes ya habían visto al Resucitado. Cuando Jesús se les aparece, los reprende por su incredulidad y dureza de corazón, pero no los descarta. La enseñanza para hoy es profundamente consoladora: la fe real no está exenta de dudas o momentos de flaqueza. Cristo sale al encuentro de las personas en medio de su escepticismo para renovar sus certezas y darles una segunda oportunidad.

La Gran Comisión es un llamado a la fe activa y con propósito.

Jesús resucita y les envía un mandato claro a sus discípulos: «Id por todo el mundo y predicad el evangelio a toda criatura». La resurrección transforma una fe pasiva y atemorizada en una misión comunitaria activa. Para la sociedad contemporánea, esto implica que creer en la resurrección no se limita a sostener un dogma teórico, sino a encarnar un mensaje de vida, justicia, sanidad y esperanza en un mundo fragmentado.

Celebrar la resurrección en el día a día significa vivir con la certeza de que el amor de Dios ha vencido al miedo, llamando a cada persona a ser portadora de luz y transformación en su entorno.

Dios les bendiga abundantemente.

 

Si estás alejado o si nunca antes hiciste una oración entregando tu vida a Dios has esta oración:

Señor Jesús, me arrepiento de mis pecados. Perdóname y limpia mi corazón. Te entrego mi vida hoy; te recibo como mi único Salvador y te pido que me guíes y habites en mí por siempre. Amén.

 

No hay comentarios:

Publicar un comentario