UN MOMENTO CON DIOS
La guía de Dios
“Te haré entender, y te enseñaré el camino que debes andar; sobre ti fijaré mis ojos” (Salmos 32. 8)
La guía del Señor se hará
efectiva solo si nos accionamos en dos requisitos: evaluar objetivamente y
tener paciencia. En lo primero las escrituras nos invitan a calcular los costos
para determinar si es posible según alguna de las opciones que tenemos
contempladas. En Lucas 14. 28 - 29 dice: “Porque ¿quién de vosotros, queriendo
edificar una torre, no se sienta primero y calcula los gastos, a ver si tiene
lo que necesita para acabarla? No sea que después que haya puesto el cimiento,
y no pueda acabarla, todos los que lo vean comenzarán a hacer burla de
él. "
Asimismo, la Palabra nos
invita a evaluar las consecuencias positivas y negativas de nuestros actos y si
afectan a otros a nuestro alrededor.
Una vez que el Señor nos ha
guiado a valorar la mejor opción y luego de haberla tomada, debemos tener la
suficiente serenidad para obtener de Él la respuesta necesaria. Nuestro trabajo
duro, será recompensado con los resultados que Dios disponga según el propósito
que tiene para nosotros y que a fin de cuentas siempre será de bien.
La paciencia debe nacer del
corazón y debe traer paz a él. No debe ser una espera afanosa, desesperada o en
angustia, porque ello refleja inseguridad. Debe ser una espera de confianza y
fe en que Dios rendirá los frutos que requerimos en ese momento. Es como la
espera del agricultor que trabaja la tierra y recibe con gratitud en el momento
justo el fruto de su trabajo. Como dicta la palabra: “Mirad cómo el
labrador espera el precioso fruto de la tierra, guardando con paciencia hasta
que reciba la lluvia temprana y la tardía”. (Santiago 5. 7)
Esperamos entonces con
paciencia, sabiendo que los tiempos del Señor, son los perfectos. Confiamos en
que la guía de Dios nos dará siempre el camino a la mejor decisión.
Dios les bendiga
abundantemente.
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