UN MOMENTO CON DIOS
Pedir conforme a Su voluntad
“Ésta es la confianza que tenemos al acercarnos a Dios: que, si pedimos algo conforme a su voluntad, él nos escucha”. (1 Juan 5: 14)
Una de las ansiedades que más
puede afectarnos en cuánto a la voluntad del Señor, es querer saber, en su
totalidad y de inmediato, la forma y el momento en qué responderá nuestras
oraciones. No se trata de lo que Dios puede hacer. Es una cuestión de lo que
Dios hará, según lo que desea y el gran bien que guarda para nuestra vida. Sin
embargo, El miedo a que El Señor nos ignore es el núcleo de la mayoría de
nuestras preocupaciones sobre la oración. No queremos que nos ignoren ni que
desestime nuestros deseos. Tememos que al final, a pesar de lo que nos dijo
Jesús, Dios resulte ser como el juez injusto de la parábola (Lucas 18. 1 - 9)
En contraste con este temor,
Juan hace dos promesas sorprendentes y relacionadas en el pasaje de hoy. Juan
dice que Dios nos oye si pedimos cualquier cosa que esté de acuerdo con Su
voluntad. Si Dios nos oye, nuestra petición será concedida (v. 14). Esta
confianza nos motiva a acercarnos a Dios con valentía en la oración. Sin
embargo, sabemos por experiencia que esto no puede ser una garantía de que
siempre obtendremos lo que deseamos cuando oramos.
La clave para que Dios conceda
o no nuestras peticiones no reside en la forma de las palabras que utilizamos,
ni siquiera en el grado de confianza que tengamos en que Él puede hacer lo que
le pedimos. El factor determinante tiene que ver con el propio plan del Señor.
El objetivo fundamental de la oración no es conseguir que Dios esté de acuerdo
con nosotros y siga nuestra agenda. Por el contrario, el objetivo de la oración
es someter nuestros corazones hasta el punto de que estemos de acuerdo con aquello
que nuestro Padre Celestial nos ha preparado. Es el espíritu reflejado en las
palabras de Cristo cuando oró: “Pero no se haga mi voluntad, sino la tuya”
(Lucas 22. 42)
Estas palabras son más fáciles
de orar que de sentirlas. Sólo podremos colocarlas en nuestro clamor y de
verdad cuando creamos en la promesa de 1 Juan 5. 14 de que Dios nos escucha de
verdad. Él sabe lo que necesitamos. Y por ello, podemos confiar en Su
respuesta.
Dios les bendiga
abundantemente.
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