miércoles, 26 de agosto de 2026

Un momento... La responsabilidad de dejar testimonio

 


UN MOMENTO CON DIOS

La responsabilidad de dejar testimonio

 

 

El capítulo 2 de Ezequiel relata el momento en que el profeta, estando en el exilio, es investido por el Espíritu y enviado a proclamar la palabra de Dios ante una nación rebelde y de corazón empedernido. Este llamamiento contiene principios profundos que interpelan directamente la vida espiritual, ética y profesional en la sociedad contemporánea.

Dios advierte de antemano a Ezequiel que será enviado a un pueblo terco, calificado como una nación de rebeldes. No se le promete éxito numérico, aplausos ni popularidad, sino la encomienda de ser fiel a la verdad. En la era actual, dominada por la búsqueda constante de aprobación externa, likes y consensos superficiales, este pasaje recuerda que los llamados auténticos y las convicciones éticas no deben supeditarse a la aceptación de la mayoría. Cumplir un propósito noble exige sostener principios sólidos aun cuando el entorno resulte adverso o indiferente.

El texto utiliza la metáfora de vivir entre espinas y escorpiones para ilustrar el ambiente hostil al que se enfrentaría el profeta. Dios le repite en varias ocasiones una orden clara: «no tengas miedo de ellos, ni tengas miedo de sus palabras». En la actualidad, defender la justicia, la integridad o la verdad en entornos de trabajo, estudio o vida social a menudo genera oposición, críticas o marginación. La lección de Ezequiel enseña que el temor no debe paralizar la acción constructiva ni ahogar la voz de la conciencia.

Al final del capítulo, se le extiende a Ezequiel un rollo escrito con lamentaciones y ayes, y se le ordena no ser rebelde como el pueblo. Para comunicar un mensaje transformador, primero se debe interiorizar y vivir conforme a él. En una época marcada por el discurso vacío, la hipocresía y la proliferación de opiniones sin fundamento, esta enseñanza subraya la necesidad de la coherencia personal. No es posible exigir cambio, ética o rectitud a los demás si previamente no se han asumido y practicado esos mismos valores.

Dios le asegura a Ezequiel que, escuchen o no, los rebeldes «sabrán que hubo profeta entre ellos». La función del enviado no es forzar la respuesta de las personas, sino garantizar que la verdad sea expuesta claramente. Para la sociedad contemporánea, esto despoja de la ansiedad del resultado inmediato y reorienta el enfoque hacia el deber cumplido. La responsabilidad individual radica en sembrar el bien, denunciar la injusticia y actuar con rectitud, dejando la decisión final y sus consecuencias en manos de cada individuo.

Dios les bendiga abundantemente.

 

Si estás alejado o si nunca antes hiciste una oración entregando tu vida a Dios has esta oración:

Señor Jesús, me arrepiento de mis pecados. Perdóname y limpia mi corazón. Te entrego mi vida hoy; te recibo como mi único Salvador y te pido que me guíes y habites en mí por siempre. Amén.

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