jueves, 20 de agosto de 2026

Un momento... El precio de la fidelidad a la verdad

 


UN MOMENTO CON DIOS

El precio de la fidelidad a la verdad

 

En el capítulo 38 de Jeremías, presenciamos uno de los momentos de mayor angustia física y emocional en la vida del profeta. Acusado falsamente de traición por debilitar las manos de los hombres de guerra al predicar la rendición ante Babilonia, Jeremías es arrojado con cuerdas a una cisterna profunda pertenencia del príncipe Malquías.

La cisterna no tenía agua, sino un cieno denso en el que el profeta comenzó a hundirse. Este dramático relato encierra profundas enseñanzas sobre la fidelidad en medio de la persecución, la valentía de la intercesión y la providencia de Dios.

Jeremías fue arrojado al pozo no por haber cometido un delito, sino por proclamar fielmente el mensaje que Dios le había encomendado. La cisterna representa el sufrimiento y el rechazo que a menudo enfrentan quienes deciden sostener la verdad de Dios ante una sociedad o una estructura de poder que prefiere mentiras cómodas. La experiencia del profeta enseña que la fidelidad a Dios no exime del dolor o de la injusticia humana, pero la postura íntegra ante la misión encomendada vale más que el aplauso o la aceptación temporal de los hombres.

En medio de la cobardía del rey Sedequías y la crueldad de los príncipes, surge la figura de Ebed-melec, un eunuco etíope de la casa real. Con un notable valor moral, Ebed-melec denuncia la injusticia cometida contra Jeremías ante el rey y lidera un rescate cuidadoso, utilizando trapos viejos y trapos raídos para que las cuerdas no lastimaran las axilas del profeta. La actuación de Ebed-melec enseña que Dios utiliza a personas dispuestas a romper con el silencio cómplice para defender al inocente y hacer la justicia. La compasión y la acción valiente de un solo individuo pueden marcar la diferencia entre la vida y la muerte.

Aunque Jeremías estaba en el fondo de un pozo oscuro, ahogándose en el barro y abandonado por su propio pueblo, no estaba fuera del alcance ni de la mirada de Dios. Dios no impidió que Jeremías fuera arrojado al pozo, pero sí coordinó los medios y las personas para preservarle la vida. La enseñanza nos recuerda que en las «cisternas» o situaciones más profundas y oscuras de la vida, el cuidado divino permanece activo para sostenernos y sacarnos adelante.

El relato de la cisterna en Jeremías 38 nos desafía a permanecer firmes en nuestras convicciones a pesar de las consecuencias adversas, a ser como Ebed-melec alzando la voz por los vulnerables y a confiar en que ningún Pozo es demasiado profundo para la mano protectora y rescatadora de Dios.

Dios les bendiga abundantemente.

 

Si estás alejado o si nunca antes hiciste una oración entregando tu vida a Dios has esta oración:

Señor Jesús, me arrepiento de mis pecados. Perdóname y limpia mi corazón. Te entrego mi vida hoy; te recibo como mi único Salvador y te pido que me guíes y habites en mí por siempre. Amén.

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