UN MOMENTO CON DIOS
El Dios Todopoderoso
"Era Abram de noventa y nueve años cuando le apareció Jehová y le dijo: Yo soy el Dios Todopoderoso; camina delante de mí y sé perfecto." (Génesis 17. 1)
UN MOMENTO CON DIOS
El Dios Todopoderoso
"Era Abram de noventa y nueve años cuando le apareció Jehová y le dijo: Yo soy el Dios Todopoderoso; camina delante de mí y sé perfecto." (Génesis 17. 1)
UN MOMENTO CON DIOS
La obediencia de un hombre
Génesis 12 marca uno de los momentos más significativos en toda la historia bíblica: el llamado de Dios a Abraham y su respuesta en obediencia. Dios le pide algo que humanamente resulta difícil: dejar su tierra, su parentela y la casa de su padre para dirigirse hacia una tierra desconocida. No hay un mapa, no hay garantías visibles, no hay seguridades humanas. Lo único que Abraham tiene es la voz de Dios, una promesa y la confianza de que Aquel que lo llama es fiel.
UN MOMENTO CON DIOS
El Pacto de Dios con los
hombres
Génesis 9. 1 dice: “Bendijo Dios a Noé y a sus hijos, y les dijo: Fructificad y multiplicaos, y llenad la tierra.” Este versículo marca un nuevo comienzo para la humanidad. Tras el diluvio, cuando las aguas se han retirado y la vida tiene la oportunidad de renacer, Dios pronuncia palabras de bendición y propósito.
UN MOMENTO CON DIOS
El símbolo de la gracia Divina
Génesis 6. 17 – 18 nos sitúa en un momento crítico de la historia humana: Dios anuncia el juicio sobre la corrupción y la violencia que llenaban la tierra. Dice el Señor: “Yo traigo un diluvio de aguas sobre la tierra… para destruir toda carne en que haya espíritu de vida.”
UN MOMENTO CON DIOS
Dios el Creador
Génesis 1.1 – 12 nos introduce en el misterio profundo del origen de todo, donde cada palabra abre una ventana hacia la grandeza y la eternidad de Dios. El pasaje comienza con una afirmación contundente y absoluta: “En el principio creó Dios los cielos y la tierra.” No hay preámbulos, no hay explicaciones humanas, solo la proclamación de que Dios es el autor de todo lo que existe. Este inicio no solo nos habla del poder creador, sino también de la soberanía divina que sostiene cada detalle del universo.