UN MOMENTO CON DIOS
La soberanía de Dios sobre el
tiempo
Uno de los versículos más
reveladores del pasaje es "Jesús lloró". A pesar de saber que estaba
a punto de resucitar a su amigo, Jesús no reprime su emoción ni invalida el
sufrimiento de Marta y María, sino que se conmueve profundamente y comparte su
lamento. En una sociedad actual que tiende a evitar el duelo o a exigir una
fortaleza superficial, este pasaje recuerda que la fe no anula la tristeza.
Cristo nos acompaña en el quebranto y valida el dolor como parte del proceso de
sanación.
Al proclamar "Yo soy la
resurrección y la vida; el que cree en mí, aunque esté muerto, vivirá",
Jesús redefine el sentido de la existencia humana. La resurrección no es solo
un evento futuro, sino una realidad presente en la persona de Cristo. Al llamar
a Lázaro a salir de la tumba y ordenar "Desatadle y dejadle ir",
Jesús demuestra su poder para devolver la vida no solo en el sentido físico,
sino también para libertar de las "ataduras" emocionales,
espirituales o de adicciones que mantienen a las personas sepultadas en la
desesperanza.
Juan 11 invita a confiar en
que la última palabra sobre nuestras vidas nunca la tiene la muerte ni la
derrota, sino el Señor de la Vida.
Dios les bendiga
abundantemente.
Si estás alejado
o si nunca antes hiciste una oración entregando tu vida a Dios has esta
oración:
Señor Jesús, me arrepiento de mis pecados. Perdóname y limpia mi
corazón. Te entrego mi vida hoy; te recibo como mi único Salvador y te pido que
me guíes y habites en mí por siempre. Amén.

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