miércoles, 4 de noviembre de 2026

Un momento... El estigma y la culpa en el sufrimiento

 


UN MOMENTO CON DIOS

El estigma y la culpa en el sufrimiento

 

El relato de Juan 9 sobre la sanidad del hombre ciego de nacimiento ofrece una enseñanza trascendental para la sociedad actual sobre el sufrimiento humano, la percepción espiritual y la verdadera transformación personal.

El pasaje comienza cuando los discípulos preguntan a Jesús quién pecó para que el hombre naciera ciego, si él o sus padres. Jesús rompe de inmediato con la mentalidad punitiva de la época al responder que no fue por pecado personal ni familiar, sino "para que las obras de Dios se manifiesten en él". En la actualidad, esta declaración desmonta la tendencia a buscar culpables o juzgar el dolor, las crisis o las limitaciones ajenas como un castigo divino. En lugar de estigmatizar a quienes sufren, Jesús enseña a abordar el sufrimiento humano como una oportunidad para actuar con compasión y ser instrumentos de la gracia restauradora de Dios.

La vida del hombre sanado experimenta un crecimiento constante en su entendimiento de Jesús: al principio lo reconoce simplemente como "el hombre que se llama Jesús", luego como un "profeta", más tarde como alguien que "viene de Dios" y, finalmente, se postra ante Él reconociéndolo como "Señor". En contraste, los fariseos y líderes religiosos, atrapados en sus dogmas y formalismos rígidos, rechazan el milagro porque ocurrió en el día de reposo. Irónicamente, el hombre ciego termina viendo la verdad, mientras que los que afirmaban ver con claridad permanecen sumidos en la ceguera espiritual del orgullo y la incredulidad.

Cuando las autoridades presionan e interrogan al hombre sanado para que desacredite a Jesús, él responde con una afirmación sincera, valiente e irrefutable: "Una cosa sé: que habiendo yo sido ciego, ahora veo". Para el creyente de hoy, este pasaje enseña que la fe no se basa en debates teológicos complejos ni en opiniones ajenas, sino en una experiencia personal y genuina con Cristo. La verdadera sanidad que Jesús ofrece no solo transforma nuestra percepción de la realidad y le da un nuevo propósito a nuestras limitaciones, sino que nos capacita para ser testigos firmes de su luz y su verdad en medio de un mundo confundido.

Dios les bendiga abundantemente.

 

Si estás alejado o si nunca antes hiciste una oración entregando tu vida a Dios has esta oración:

Señor Jesús, me arrepiento de mis pecados. Perdóname y limpia mi corazón. Te entrego mi vida hoy; te recibo como mi único Salvador y te pido que me guíes y habites en mí por siempre. Amén.

 

No hay comentarios:

Publicar un comentario