lunes, 2 de noviembre de 2026

Un momento... Jesús: El Hijo de Dios

 


UN MOMENTO CON DIOS

Jesús: El Hijo de Dios

 Juan 5. 16 – 30

 Jesús revela su identidad y naturaleza divina a través de declaraciones contundentes sobre su relación única con Dios, desencadenadas por la curación de un hombre paralítico en el día de reposo.

Jesús es el Hijo de Dios, igual al Padre en naturaleza

Jesús afirma una relación de intimidad y unidad absoluta con el Padre. Lejos de actuar de forma independiente, declara que hace exactamente lo mismo que ve hacer al Padre. Al decir "mi Padre hasta ahora trabaja, y yo trabajo", afirma poseer la misma autoridad soberana que Dios sobre el sábado y el orden de la creación, lo que sus oyentes entendieron claramente como una declaración de igualdad con Dios.

Jesús es el Señor de la Vida (El Vivificador)

Jesús revela que posee vida en sí mismo, un atributo exclusivamente divino otorgado por el Padre. Tiene el poder supremo y la autoridad para dar vida a quien él quiere, tanto en el sentido espiritual presente como en la resurrección física futura. Escuchar su palabra y creer en aquel que lo envió garantiza pasar de la muerte a la vida eterna.

Jesús es el Juez Supremo de la Humanidad

El Padre ha delegado todo el juicio en el Hijo para que todos honren al Hijo como honran al Padre. Jesús afirma que llegará el momento en que todos los muertos oirán su voz y saldrán de las tumbas: los que hicieron el bien para resurrección de vida, y los que hicieron el mal para resurrección de condenación. Su juicio es justo porque no busca su propia voluntad, sino la de Aquel que lo envió.

Jesús es el Cumplimiento de las Escrituras

Para respaldar quién es, Jesús no recurre únicamente a su propio testimonio, sino a cuatro testigos irrefutables:

Juan el Bautista, quien dio testimonio de la verdad.

Las obras y milagros que realiza, los cuales demuestran que el Padre lo ha enviado.

El Padre mismo, quien ha dado testimonio de él.

Las Escrituras y Moisés, señalando que los textos sagrados no son un fin en sí mismos, sino que dan testimonio de su persona y misión.

En síntesis, Juan 5 enseña que Jesús es el Hijo Unigénito de Dios, igual con el Padre, poseedor de la vida, Juez de la humanidad y el Mesías prometido a lo largo de toda la Escritura.

Dios les bendiga abundantemente.

 

Si estás alejado o si nunca antes hiciste una oración entregando tu vida a Dios has esta oración:

Señor Jesús, me arrepiento de mis pecados. Perdóname y limpia mi corazón. Te entrego mi vida hoy; te recibo como mi único Salvador y te pido que me guíes y habites en mí por siempre. Amén.

 

 

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