UN MOMENTO CON DIOS
Abandonemos toda falsedad
Oseas 12 nos presenta una serie de escenas breves de la vida de Jacob, como si hojeáramos un álbum de fotografías espirituales. Allí aparece el niño que lucha desde el vientre, el joven que pelea por la primogenitura, el hombre que trabaja arduamente por amor a Raquel y, finalmente, el peregrino que lucha con un ángel y se encuentra con Dios.
Jacob tuvo defectos evidentes, pero fue un luchador persistente. Luchó con su hermano, con su sueño y, en el momento decisivo, con Dios mismo.Sorprendentemente, no huyó de
ese encuentro; lloró, rogó y se aferró hasta recibir bendición. En Betel,
“casa de Dios”, su vida fue marcada para siempre. Sin embargo, muchas
generaciones después, la mayoría de sus descendientes no siguieron
ese ejemplo de fe perseverante. Solo unos pocos valoraron la herencia
espiritual recibida.
Dios nos pide guardar la
misericordia y el juicio en nuestro trato diario.
La vida cristiana auténtica
requiere confianza constante en el Señor y no en nuestras propias fuerzas.
Este capítulo nos invita a
examinar nuestras intenciones y abandonar toda falsedad.
Muchos de nosotros somos el
fruto silencioso de la fe de quienes nos precedieron.
No pongamos nuestra fe en el
dinero, en influencias o en soluciones rápidas que se esfuman como el viento.
Dios rechaza la falsedad y los
cultos vacíos; Él desea un corazón genuino que practique la justicia y la
compasión cada día.
Dios les bendiga
abundantemente.
Si estás alejado
o si nunca antes hiciste una oración entregando tu vida a Dios has esta
oración:
Señor Jesús, me arrepiento de mis pecados. Perdóname y limpia mi
corazón. Te entrego mi vida hoy; te recibo como mi único Salvador y te pido que
me guíes y habites en mí por siempre. Amén.

No hay comentarios:
Publicar un comentario