viernes, 3 de abril de 2026

Un momento... El amor ante la traición

 


UN MOMENTO CON DIOS

El amor ante la traición

 

Juan 18. 1 - 11

 

Jesús sabía todo lo que le iba a sobrevenir. No era una víctima de las circunstancias, sino el protagonista de un plan redentor. Cuando la corte de soldados y alguaciles llega con linternas y armas, Jesús no se esconde. Él toma la iniciativa y pregunta: "¿A quién buscáis?".

La respuesta de Jesús, "Yo soy" (Ego Eimi), es una revelación de su divinidad. Es tan impactante que el texto narra cómo los soldados retrocedieron y cayeron a tierra.

Aquí reside la primera enseñanza: Nada de lo que enfrentamos escapa al conocimiento de Dios. Incluso en nuestros momentos de "arresto" o crisis, Dios sigue siendo el soberano.

Judas llega con un ejército, pero Jesús responde con cuidado pastoral. A pesar de estar frente a su propia muerte, su preocupación inmediata son sus discípulos. Al decir "si me buscáis a mí, dejad ir a estos", Jesús cumple su palabra de no perder a ninguno de los suyos.

Esta actitud nos enseña sobre la lealtad divina frente a la traición humana. Mientras Judas utiliza el conocimiento que tenía de los lugares de oración de Jesús para entregarlo, Jesús utiliza su poder para liberar a sus amigos. La traición duele, pero la protección de Cristo es superior a cualquier abandono.

El conflicto alcanza su punto álgido con la reacción de Pedro, quien corta la oreja de Malco. Es la respuesta humana típica, defendernos con "espadas", usar la fuerza contra la injusticia o reaccionar desde el miedo.

Sin embargo, Jesús reprende a Pedro con una pregunta que define toda la ética cristiana: "La copa que el Padre me ha dado, ¿no la he de beber?".

La sumisión no es debilidad, Jesús tenía legiones a su disposición, pero eligió la obediencia.

Aceptar la "copa", a veces, el camino de Dios incluye tramos de sufrimiento que no debemos intentar "cortar" con soluciones humanas apresuradas.

La respuesta de Jesús en Juan 18 nos invita a confiar en que Dios tiene el control cuando el mundo parece estar en nuestra contra. Nos enseña que la verdadera victoria no se logra evitando el sacrificio, sino abrazando la voluntad del Padre con dignidad y amor.

Ante la traición de los "Judas" de la vida, nuestra respuesta no debe ser la espada de Pedro, sino la paz de quien sabe quién es en Dios.

Dios les bendiga abundantemente.

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