sábado, 4 de abril de 2026

Un momento... El cartel de Jesús. Verdad y Reconocimiento

 


UN MOMENTO CON DIOS

El Cartel de Jesús: Verdad y Reconocimiento

"A lo suyo vino, y los suyos no le recibieron" (Juan 1. 11)

 

 

Tras haber presionado a Pilato para ejecutar a Jesús, los líderes judíos se encuentran con un obstáculo inesperado: el título que corona la cruz. "Jesús Nazareno, Rey de los Judíos".

El intento de los principales sacerdotes por editar la realidad pidiendo que se cambie por un "Él dijo: Soy Rey de los Judíos" es el eco perfecto y trágico del prólogo del mismo evangelio: "A lo suyo vino, y los suyos no le recibieron" (Juan 1. 11)

Al comparar ambos pasajes, notamos una resistencia constante a Dios. En Juan 1, el rechazo es profundo y personal: la Luz llega, pero la gente prefiere la oscuridad para no tener que admitir sus faltas ni cambiar su forma de vida. En Juan 19, ese rechazo se vuelve formal y externo, centrándose en las palabras exactas de un letrero y en las conveniencias políticas.

Los líderes religiosos no solo no reconocieron a Jesús como el Mesías; ahora intentan borrar el testimonio público de su identidad. Pilato, un pagano cínico, termina siendo, irónicamente, quien sostiene la verdad teológica con su famosa respuesta: "Lo que he escrito, he escrito". Mientras los "suyos" intentan reducir a Jesús a un impostor que "dijo ser", la providencia utiliza a un romano para proclamar lo que Jesús "es".

Los líderes judíos querían una verdad editada que se ajustara a su comodidad política.

Hoy vivimos en una era de "posverdad" donde intentamos cambiar el "cartel" de lo que Dios dice para que se adapte a nuestras preferencias. La enseñanza es clara: la identidad de Cristo es absoluta, no depende de nuestro reconocimiento para ser real.

Dios tiene formas extrañas de glorificarse. Incluso a través de un gobernador corrupto como Pilato, el mensaje del Reino quedó clavado en lo alto para que todos lo vieran. Esto nos da esperanza: el propósito de Dios no puede ser "editado" por la voluntad humana.

El conflicto sobre el cartel en la cruz nos advierte sobre la dureza del corazón humano. Reconocer a Jesús requiere más que ver los hechos; requiere la humildad de aceptar que Él es Rey, nos guste o no su corona de espinas.

Hoy, la pregunta no es qué dice el cartel, sino si nosotros, que nos llamamos "suyos", le estamos reconociendo en el prójimo, en la prueba y en su soberanía.

Dios les bendiga abundantemente.

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